Alegre y venturoso día en que honramos a nuestra querida y bienaventurada Madre, María Auxiliadora. A ella, en su intercesión amorosa, elevamos nuestras súplicas confiadas: acudimos a ti, Madre Santísima, pidiendo tu especial auxilio y socorro para nuestras familias y las personas que amamos.
El amor de Nuestra Madre Auxiliadora nos ayude a saber cumplir tu voluntad. Ahora nos ponemos en tus manos porque sabemos que es bueno dar gracias a tu nombre por siempre, Señor, por todo lo que nos concedes; es bueno dar gracias por el camino que hoy nos iluminarás y por tu palabra que nos guiará. Nos llenas de confianza al decirles a tus discípulos y a nosotros hoy que conviene que Tú te vayas. Nos conviene que te vayas porque por obra del Espíritu, a partir de ahora nuestra fe será más verdadera, más plena; a partir de ahora es más claro que lo decisivo en el encuentro contigo es creer en Ti y esperar en Ti. Y para ello viene en nuestra ayuda la iluminación del Espíritu Santo que te hace presente en nosotros. Es necesario que nos envíes tu Espíritu para aceptarlo y amarlo.
Por la acción del Espíritu comprenderemos y gozaremos la alegría del Padre al hacer justicia y glorificarte, porque Tú ─habiendo hecho su voluntad─ regresas a Él y nos llevas contigo. Por esta glorificación nos haces partícipes de tu Espíritu. Gracias Él, a su obra y a su gracia, sabemos y creemos con certeza que, por tu Sangre, el enemigo ha sido vencido, juzgado y condenado. La presencia del Espíritu en nosotros nos libera y también nos da la sabiduría y el valor necesarios para ser tus testigos. Ayúdanos a comprender la grandeza de tu amor y la sencillez de nuestros corazones para cumplir tu voluntad. Amén.
Un muy feliz y santo martes para todos y vivido en alegría de servicio.
