El canto de las aves, el calor del sol y la claridad de un nuevo amanecer nos hablan de las maravillas que hoy realizarás en cada uno de nosotros. Sea la ocasión para sentirnos llenos de tu amor y tu presencia. Hoy es buen momento para preguntarnos ¿Qué tiene el Señor que arrojar fuera de nosotros para hacernos mejores? ¿Qué obstáculos debemos vencer para estar más cerca de Dios en la vida de cada día? ¿Cómo ser verdaderos templos del Espíritu Santo? Lo que realmente nos debe interesar es estar adheridos espiritualmente a ti, Señor, y verdaderamente cercanos a la gente que nos has confiado. Entonces podemos darte culto con toda nuestra vida.
Perdona las ocasiones en que convertimos nuestros corazones en casas de orgullo y egoísmo en vez de hogares de amor y de bondad, donde tú puedes sentirte a gusto, como en tu casa. Destruye en nosotros el templo del pecado, arroja toda clase de mal de nuestros corazones, y haznos piedras vivas de amor, bondad y fraternidad en las que puedas vivir y reinar.
Que, como Judas ─llamado Macabeo─, podamos «subir a purificar y consagrar el templo», el templo de nuestro corazón, pues como dice san Pablo en 1 Co 3, 17, «el templo de Dios es sagrado: y ese templo sois vosotros». Por ello, en nuestra alma debemos dar cabida al Santo Espíritu de Dios, que es nuestra luz y nuestra fuerza de vida interior; allí donde somos nosotros mismos, en la soledad de nuestra persona. Que hoy tengamos la valentía de anunciarte a nuestros hermanos. Bendícenos, guárdanos y protégenos, pues tenemos la fe y la certeza de que somos objeto de tu amor infinito.
Como templos del Espíritu Santo amemos, sirvamos, y hagamos que nuestra caridad sea reflejo del amor de Dios. Recordemos que Dios da la victoria a quien se mantiene fiel y firme a su amor.
Bendecido y feliz viernes lleno de felicidades y alegrías.
