Nuestro segundo día de semana y primero laboral nos permite abrir el corazón y agradecerte el don de la vida, llenarnos de buenas esperanzas y deseos de seguir adelante con la mejor actitud posible. Nuestros sentimientos nos dan la posibilidad de pensar cómo seguiremos haciendo el bien y tener generosidad espiritual y material siendo esperanzadores y teniendo actitudes de fe y confianza en tu amor y tu bondad.
Tu Palabra aleccionadora nos invita a pensar en el valor material y espiritual. La riqueza es un bien que recibimos de nuestro Padre celestial. El problema viene cuando el hombre se vuelve a considerar “dios” y se arroga el derecho a acumular en su beneficio, lo propio y lo ajeno. La riqueza no es mala; el mal uso de la riqueza si lo es, pero el mal uso lo hace el hombre no la riqueza en sí. Aprendamos a valorar los bienes que nos regalas ya que son por tu bondad y generosidad, bienes de gratuidad. Pensemos en estos días de generosidad, que no es más rico, el que más tiene, sino el que atesora siendo generoso en lo mucho o lo poco a partir del corazón.
Gracias, Señor, porque sabremos ser generosos teniendo en cuenta que «Dios bendice y multiplica lo que damos de corazón». Un muy feliz y generoso inicio de semana laboral.
PALABRA DEL PAPA
Las duras palabras que Jesús usa respecto a los ricos y las riquezas, las del camello y el ojo de la aguja (ver Mt 19:23-24), a veces se han extendido demasiado rápido a todo empresario y todo comerciante, asimilándolos a aquellos vendedores a quienes Jesús expulsó del templo (ver Mt 21:12-13). En realidad, uno puede ser comerciante, empresario y ser seguidor de Cristo, habitante de su Reino. (…) Jesús nos dice que es muy difícil para una persona rica entrar en el Reino de Dios. Difícil, sí, pero no imposible (ver Mt 19:26). Y de hecho conocemos a personas ricas que fueron parte de la primera comunidad de Jesús, por ejemplo, Zaqueo de Jericó, José de Arimatea o algunas mujeres que apoyaron a los apóstoles con sus posesiones. En las primeras comunidades había mujeres y hombres que no eran pobres. En la Iglesia siempre ha habido personas adineradas que han seguido el Evangelio de forma ejemplar, entre ellas, empresarios, banqueros y economistas, como los beatos Giuseppe Toniolo y Giuseppe Tovini. Para entrar en el Reino de los Cielos, no a todos se les pide que se despojen de sus bienes como el mercader Francisco de Asís; a algunos que poseen riquezas se les pide que las compartan. Compartir es sinónimo de pobreza evangélica (papa Francisco. Discurso a los participantes en la Asamblea Pública de Confindustria, 12 de septiembre de 2022).
