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Oriens: Oh Sol que naces de lo alto (Día sexto)

  Oriens: 

Oh Sol que naces de lo alto (Día sexto)

 Oh Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia: ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

El Corazón de María

El Corazón de María

¡Qué familiarizado estaba el con razón de María con la alegría, aún dentro de la profundidad sin igual con la que percibía el misterio en cuya oscuridad se adentraba día tras día! ¿Cómo se sostiene esta aparente contradicción? con la fe.

Llave de David y Cetro de la casa de Israel (Día quinto)

Llave de David y Cetro de la casa de Israel (Día quinto)

Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel; que abres y nadie puede cerrar; cierras y nadie puede abrir: ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

La Navidad asegura al hombre la alegría

 La Navidad asegura al hombre la alegría

Por el tipo de fiesta que es y por la difusión que tiene, la navidad representa la última frontera, el último paso que puede dar la naturaleza del hombre: reconocer que existe la manifestación del Ser, o si no se dirige ahacia la desesperación total, negando que el Verbo de Dios se haya hecho hombre, para terminar así como ese último hombre y esa última mujer a quienes describe Carducci viendo la puesta de sol por última vez sobre un mundo helado.

Raíz sagrada de Jesé (Día cuarto)

Raíz sagrada de Jesé (Día cuarto)

Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos; ante quien los reyes enmudecen, y cuyo auxilio imploran las naciones: ven a librarnos, no tardes más.

Una Nueva Creación

Una Nueva Creación

José no se asombró de que su mujer tuviera un niño, sino de que “aquel” niño fuera de “aquella” mujer, María. Era “suyo”, pues había deseado que fuera de María.

¿Y en cambio?

¿Y en cambio?

Lo que hace distinta nuestra percepción es la dependencia que incumbe a todas las cosas, antes de que el hombre inicie cualquier empresa: “Dulcísimo, potente, /Dominador de mi profunda mente”, cantaba Leopardi.

Adonai

Adonai

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel,que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley: ven a librarnos con el poder de tu brazo.

Sabiduría

Sabiduría

Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín, y ordenándolo todo con firmeza y suavidad: ven y muéstranos el camino de la salvación.

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