El Papa Francisco y San Francico de Asís

04 de Octubre 2016
 OAC - Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
El Papa Francisco y San Francico de Asís
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El 3 y 4 de octubre los franciscanos u orden de hermanos menores, unidos a toda la familia franciscana se reúnen para celebrar el feliz tránsito de su padre y guía san francisco de asíscomo se puede leer en este hermoso himno de su liturgia propia:

“Cae la tarde lentamente mientras las sombras se alargan. Francisco sabe que llega la muerte, su dulce hermana... Francisco, que mira al cielo, flácida y suave levanta una mano que bendice dispensadora de gracias… Y luego voló su espíritu como paloma blanca, que en el cielo ha puesto el nido colgado en divina rama…EL

PAPA FRANCISCO Y SAN FRANCISCO DE ASÍS

El cardenal Jorge Mario Bergoblio, hoy Papa Francisco, el primer Pontífice jesuita, argentino y latinoamericano, explicó en forma coloquial a los señores cardenales después de su elección, que eligió su nombre en honor a San Francisco de Asís y no al jesuita san Francisco Javier.

Después de familiarizarnos con su imagen, el Papa Francisco es un pontífice que hace énfasis en una “Iglesia pobre”, empeñado en reformarla y en propagar la fe a las periferias de la sociedad, de tal forma que, hace recordar los propósitos y las tribulaciones del Papa Juan XXIII.

El Joven Angelo Roncalli (JUAN XXIII) se unió a la orden franciscana seglar (movimiento laical de la Orden Franciscana), antes de ser ordenado, atraído por su fundador San Francisco de Asís de cuidar a los pobres y de ser instrumento de la paz y el bien. Por estas razones el actual Papa decidió llevar el nombre de Francisco, como signo de una profunda unión espiritual.

El Papa Francisco, en su viaja a Asís (el viernes 04 de octubre de 2013), quiso seguir más de cerca las huellas trazadas por el Hermano Francisco. Afirmó:"La Iglesia debe despojarse de un peligro gravísimo, el de la mundanidad… Es ridículo que un cristiano verdadero, un obispo, un cardenal, un Papa, vayan por el camino de la mundanidad, que mata el alma, que mata la Iglesia". Desde la ciudad del santo patrono de Italia del cual tomó el nombre, El Papa llamó a la Iglesia y a todos los cristianos a despojarse del espíritu de mundanidad, que definió el "cáncer de la sociedad".

"La Iglesia debe despojarse de un peligro gravísimo, el de la mundanidad, el de la vanidad, el de la prepotencia, el del orgullo, el del dinero", clamó Francisco, quien prefirió dejar de lado el discurso que tenía preparado, evidentemente emocionado por estar en los lugares donde vivió y predicó el Santo italiano, en el siglo XIII.

"Todos estamos llamados a ser pobres y por eso debemos aprender a estar con los pobres, compartir, tocar la carne de Cristo. Un cristiano no es uno que se llena la boca con los pobres, ¡no! Es uno que los encuentra, que los mira en los ojos, que los toca",... "Estoy aquí no para «ser noticia», sino para indicar que ésta es la vía cristiana, la que recorrió San Francisco", agregó.

“LAUDATO SI’, MI’ SIGNORE» – «ALABADO SEAS, MI SEÑOR”, cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso poema cantado nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos nuestra existencia, y como una hermosa y providente madre que nos abraza. Esta hermana  por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable.

En el numeral 10 de la ENCÍCLICA LAUDATO SÍ afirma el Papa Bergoglio: “No quiero desarrollar esta encíclica sin acudir a un modelo bello que puede motivarnos. Tomé su nombre como guía y como inspiración en el momento de mi elección como Obispo de Roma. Creo que Francisco es el ejemplo por ex­celencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturale­za y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compro­miso con la sociedad y la paz interior.”

En el  numeral 12:Por otra parte, san Francisco, fiel a la Escri­tura, nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad: « A través de la grandeza y de la belleza de las cria­turas, se conoce por analogía al autor» (Sb 13,5), y «su eterna potencia y divinidad se hacen visibles para la inteligencia a través de sus obras desde la creación del mundo» (Rm 1,20). Por eso, él pedía que en el convento siempre se dejara una parte del huerto sin cultivar, para que crecieran las hier­bas silvestres, de manera que quienes las admira­ran pudieran elevar su pensamiento a Dios, autor de tanta belleza. El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza.”

EL CÁNTICO DE LAS CRIATURAS

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.

Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.

ACTO PENITENCIAL FRANCISCANO

Perdón, Señor, porque hemos perdido la capacidad de admiración ante las obras de tus manos. Ni siquiera nos impresiona el que seamos poco inferiores a los ángeles, que nos hayas coronado de dignidad, que nos hayas dado el mando sobre las obras de tus manos, que todo lo hayas puesto bajo nuestros pies.

Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Cuando contemplamos el cielo, el sol, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre o la mujer para que te acuerdes de ellos, el ser humano para darle poder? (Sal 8).

Perdón, Señor, porque hemos contaminado el aire, el viento y las nubes, dando origen al recalentamiento global y a la inestabilidad del clima; incluso hemos destruido la atmósfera que nos rodea, debilitando la capa de ozono, provocando que la energía solar nos haga daño.

Perdón, Señor, porque hemos contaminado el agua a causa de nuestra negligencia y egoísmo; así la vida agoniza en ríos, lagos y mares. Perdón porque está cada vez más sucia y escasa, y ni hombres ni animales pueden beberla sin peligro.

Perdón, Señor, porque el uso de la energía nuclear, de la pólvora y de la tecnología de punta se nos escapa de las manos, a causa de nuestra estupidez e inconstancia, volviéndose una amenaza. Perdón por los muertos de todas las guerras, y por los esclavos del consumismo.

Perdón, Señor, porque hemos manipulado injustamente a nuestra hermana la madre tierra; la hemos explotado, saqueado y hecho estéril, talando indiscriminadamente los árboles, sometiendo a la erosión los terrenos cultivables.

Buscando sólo el progreso y los intereses económicos hemos permitido que sea envenenada, y así se la estamos entregando a las generaciones venideras. Perdón, Señor, porque no hemos prestado atención a los clamores de nuestra hermana la madre tierra.

Perdón, Señor, por nuestros juicios que condenan, por las puertas y corazones que se cierran; por nuestras faltas de solidaridad con los pobres y oprimidos de nuestro país y del mundo entero.

Perdón, Señor, porque rechazamos la muerte, la nuestra y la de los demás, y a menudo abandonamos en su soledad a enfermos y moribundos. Perdón, Señor, por traicionar la vida, por darle tanto culto a la muerte, por no creer en tu resurrección. 

Señor, purifica nuestro corazón. Permítenos descubrir tu presencia en la naturaleza animada e inanimada, tu presencia en la historia, y tu imagen en el hombre y la mujer creados a tu imagen y semejanza. Enséñanos a reconocerte mejor en todo y en todos.

 

DECÁLOGO DE VALORES FRANCISCANOS

1. LA FRATERNIDAD: Este valor nos quiere transmitir el consentimiento entre los prójimos, entre dos hermanos, entre los padres y los hijos, entre amigos este valor se puede representar como amor, amistad, compañerismo etc.

2. LA LIBERTAD: Nace de la responsabilidad y de la conciencia de los derechos de los otros.

3. LA JUSTICIA: Se puede definir como el arte de hacer lo justo, y de "dar a cada uno lo suyo" (latín: Ars Iuris), básicamente esto nos dice que la justicia es la virtud de cumplir y respetar el derecho, es el exigir sus derechos, es otorgar los derechos a un individuo... 

4. LA PAZ: Es generalmente definida como un estado de tranquilidad o quietud, como una ausencia de disturbios o agitación. La paz se ve reflejada cuando no somos violentos, cuando ayudamos sin prejuicios pero se ve realmente afectada en los últimos tiempos y esta paz tan anhelada la encontraremos en el interior de cada persona...

5. EL AMOR: El amor es un afecto, sentimiento o emoción que hace desear el bien y la compañía de otro

6. LA VERDAD: Es decir la realidad no dejarse llevar por comentarios, falsos testimonios llevar cada idea a un punto real y veraz...

7. LA SENCILLEZ: Creemos que es una expresión externa, pocas posesiones, ropas, cosas, pero eso no es sencillez. La verdadera sencillez sólo puede originarse interiormente, y de ahí proviene la expresión externa. Lo que uno es en su interior fluye al exterior. Interiormente somos prisioneros, aunque en lo externo parezcamos muy sencillos. Deseos, apetitos, ideales, de innumerables móviles somos esclavos. Y, para encontrar la sencillez debemos ser libres

8. LA LEALTAD: Exige de una persona (ver esta voz) que acepte los vínculos implícitos en su adhesión a otras, ya se trate de amigos, de familiares, o de compañeros de trabajo o estudio. También, exactitud en el cumplimiento de los compromisos inherentes a tal adhesión...

9. EL RESPETO: Es la justa apreciación de las excelencias morales de una persona y el acatamiento que por tal causa se le hace. El respeto a uno mismo y a los demás exige proceder de acuerdo con la condición y circunstancias de uno y otros, y siempre partiendo de la consideración y valoración de la dignidad de la persona.

10. LA RESPONSABILIDAD: Es, en general, la capacidad existente en toda persona de conocer y aceptar las consecuencias de un acto suyo, inteligente y libre, así como la relación de causalidad que une al autor con el acto que realice. La responsabilidad se exige solo a partir de la libertad y de la conciencia de una obligación.

Imágenes: es.wahooart.com, paisenvivo.com.ec

Fuente: Fray Humberto Ávila Gómez, OFM-parroco Iglesia de la Porciúncula

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