"Necesitamos comunidades cristianas que transformen el mundo": cardenal Rubén Salazar Gómez

06 de Julio 2016
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC-Bogotá
"Necesitamos comunidades cristianas que transformen el mundo": cardenal Rubén Salazar Gómez
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Uno de los retos que afronta la comunidad católica a nivel mundial es la reconstrucción de las sociedades basadas en principios cristianos. Las comunidades han desaparecido y ya nadie se preocupa por su vecino, por su “cercano”, por los demás. De ahí la importancia de los planes de evangelización como el Plan E de Bogotá, que anima a vivir la fe viendo en el otro el rostro del Señor

Una de las razones de que el panorama nacional sea desesperanzador, es la ausencia de verdaderas comunidades cristianas que den respuestas a la luz del Evangelio, así lo aseguró el cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano - CELAM, durante la Eucaristía que dio inicio al tercer día de la Asamblea Plenaria.

"No hemos sido capaces de generar verdaderas comunidades de discípulos que transformen el mundo, es decir de Evangelizar", aseguró el Cardenal.

El cardenal Salazar Gómez hizo esta autocrítica tras dos días de reflexión del colegio episcopal, donde se analizó diferentes realidades de nuestro país. "Nos hemos centrado desde un punto de vista metodológico en los problemas y hemos sentido desesperanza e impotencia", afirmó.

El jerarca recordó que Jesús eligió a sus apóstoles "como una respuesta del Señor a la contemplación de la miseria de su pueblo".

"Es importante que nosotros como obispos sintamos que nuestra elección es una respuesta de misericordia del Señor a la realidad, que sintamos su llamado para ser portadores de misericordia, que sintamos la compasión que siente el Señor y que seamos instrumentos de esta misericordia", afirmó Salazar Gómez.

Así mismo recordó a los obispos que los apóstoles fueron enviados a sanar enfermos y proclamar que el reino de Dios ha llegado. En este marco instó a no perder la esperanza, a reafirmar que no todo mal es definitivo y a anunciar incansablemente la presencia salvadora de Dios.

Aseguró que "en la medida que seamos capaces de evangelizar podemos transformar la realidad y generar discípulos para que sean sal y luz de este mundo".

Finalmente, animó a los prelados a recuperar la tarea de formar comunidades y llevarlos por un serio proceso de iniciación cristiana.

Fuente: CEC

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