En cine con gran éxito en Colombia, la “Tierra de María” es el corazón del hombre

 

11 de Julio 2014
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC - Bogotá
En cine con gran éxito en Colombia, la “Tierra de María” es el corazón del hombre
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Esta película del director Juan Manuel Cotelo, nos invita a descubrir cuál es realmente la tierra de María, más allá de un espacio físico, lugar geográfico como podrás ver en las historias que nos cuenta,  al conocer los distintos países donde ha tenido apariciones o manifestaciones como en México, Portugal, Lourdes y entre otros Medjugorje  (a pesar de que no ha tenido la aprobación  del Vaticano), es inevitable reconocer que esta tierra le pertenece, como el mundo en el que vivimos. 

 

Sin embargo, Tierra de María por los hechos extraordinarios que acontecen en la vida de tantas personas, de diferentes nacionalidades y con circunstancias tan diversas por las que pasan; Tierra de María podríamos decir, es el corazón del hombre.

Un corazón como el del personaje del mismo director, que tiene muchas preguntas y dudas sobre la fe, si en verdad existe Dios y la madre de su hijo Jesús, si se les puede ver, hablar o escuchar y lo más importante reconocer en nosotros mismos y en los demás… un corazón que como podemos aprender en Tierra de María tiene el gran regalo de la libertad, de decidir y optar por seguirles o no.

Y cuál es la dificultad o incapacidad que muchas personas tienen para hacer este camino, para peregrinar en este mundo con “la mirada en el cielo y los pies en la tierra”... para ser héroes de la fe, ganando las batallas contra el mal que se hace visible en el orgullo, la soberbia, el creer que no se necesita de Dios para ser feliz adorando otros dioses como la fama, la riqueza, el poder, los vicios, la mentira…Ese obstáculo es tener el corazón cerrado, por ello la Santísima Virgen María intercede para que muchos lo abran y acepten el amor de su hijo Jesucristo.

En Tierra de María entre tantas enseñanzas y la primordial, dejan claro que hay que “abrir el corazón” y se nos confirma que es Otro, una presencia de amor misericordioso que abraza y sostiene a tantas personas que le dicen sí y le obedecen, que cumplen su voluntad y que a pesar del dolor, sufrimiento y las situaciones difíciles por las que pueden pasar, son felices y no pierden la esperanza.

A propósito del gran éxito que ha tenido Tierra de María en diferentes países donde se ha proyectado y que por un mes ha estado en Colombia, El Catolicismo, entrevistó a Juan Manuel Cotelo quien nos cuenta sobre su fe y nos enfoca la mirada en la búsqueda de Dios.

 El Catolicismo ¿Cómo fue su encuentro personal con Cristo?

Me resulta muy difícil contarlo porque primero ha sucedido y luego he tenido que tratar de entender lo que ha pasado.  He tenido personas que me han contado sus historias de conversión donde hay hechos puntuales de un día, que quedan grabados para siempre en la memoria, que son fáciles de recordar y contar. En mi caso no ha sido así.

La fe como herencia:

No ha sido un instante, es todo un proceso que continúa.  Yo siempre desde niño he sido criado, educado y he crecido en una familia cristiana donde la fe era algo tan natural como comer, nunca tuve que tomar la decisión consciente de ser cristiano porque lo fui siempre, gracias a la educación que recibí de mis padres.

Mi fe ha sido heredada sin esfuerzo, tan natural en mi como comer o amar a mis padres, Dios siempre ha estado en mi casa no como un adorno sino que siempre ha estado presente ahí, en todo, en nuestras vidas de modo natural.

Lo que sucede es que sin que tenga fecha, como pasa en los matrimonios o en la amistad, esa relación con Dios que de niño fue algo recibido sin esfuerzo personal, se va enfriando sin que seas consciente de esto.  Y un día sin darte cuenta del momento en que sucede, descubres que tu relación con Dios se convierte en un título colgado en la pared lleno de telarañas; soy bautizado, soy creyente y practicante, entonces hay un proceso no de un día sino gradual de ir viendo que no soy capaz de dar razón de mi fe, y que cuando surge la conversación sobre Dios de modo natural con las amistades o con los compañeros de trabajo, incluso aunque yo externamente defienda mi fe y defienda a Dios, cuando estoy a solas no se ni de lo que estoy hablando.

La fe como el matrimonio:

Estoy viviendo por inercia, no creo en lo que digo creer, pero sigues caminando no te detienes, puedes empezar a vivir una fe de inercia que es cómoda, decides seguir creyendo o no y si vives una mentira déjala.

La comparación como pasa a veces en el matrimonio, se le pregunta al esposo: ¿estás casado? sí, ¿quieres a tu mujer?, sí…y ¿en qué se nota?, responde: que la quiero. Esta semana, el último año, los últimos 5 años, si la respuesta es en que sigo con ella…no es suficiente, no te casaste para estar acompañándola como la acompaña un mueble;  en la fe puede pasar lo mismo, a mí me pasó lo mismo y descubrí cuando ya había pasado que lo estaba viviendo así. 

Son muchos hechos los que siguen provocando mi conversión, que no es un proceso cerrado sino abierto, con Dios sucede que cuando más te enamoras de El, más descubres lo poco que le amas; parece contradictorio pero es así, a veces si tú tienes mucha hambre y te comes una aceituna, una patata frita tienes más hambre, ahora tienes más hambre porque has probado un poquito. 

En mi caso, es un proceso de enfriamiento no voluntario, no consciente por pecados de omisión, ya no pones amor en lo que haces; por sorpresa con un hecho más significativo con efectos también externos que son los que menos me importan, un  proceso que duró como 3 años de sospechar al principio y un buen día saber que Dios te está ofreciendo la posibilidad de que tu vida sea más grande y hermosa, tu vida de fe, eso Dios no te lo impone, te lo va proponiendo y en mi vida yo recibo una propuesta que al principio me parecía absurda, estúpida, que es podría dedicar mi trabajo a hablar de Dios.

La fe en el trabajo:

Cuando busco en el mundo audiovisual herramientas para mi propia formación cristiana no las encuentro, hay un sin fin de libros que me encantan y si quiero buscar en el mundo de la letra, libros que me ayuden a crecer en la fe hay muchas opciones y no son difíciles de encontrar; pero si busco algo en el lenguaje audiovisual no lo encuentro y lo que veo no me gusta, ni da respuesta a mis dudas profundas de fe, ni a las dudas de mis amigos que no tienen fe, que no son estúpidos pero que no comprenden por ejemplo por qué estás tan seguro que su padre se ha ido al cielo…porque te arrodillas ante un pedazo de pan…porque tienes que perdonar a ese, eso no tiene perdón…preguntas que no sabes contestar…

Dios puso frente a mí, a personas que a diferencia de vivir mi fe que era simplemente de creer y practicar como para sacar una buena nota …yo veía en ellos que no era sólo que creyeran en Dios, sino que se tuteaban con Dios…no es que fueran a Misa por cumplir, sino que necesitaban la Misa…no vivían la fe incómodamente por cumplir la ley.

La fe en mi es un proceso que sigue creciendo… hay un proyecto llamado Juan Manuel que no es mio, es un proyecto hermoso, un proyecto que Dios tuvo desde el primer día…cuando consigues que tu vida se enfoque con lo que Dios espera de ti, tu vida empieza a ser lo que tiene que ser…esta certeza ha sido después de 3 años de combate, de comprender que Dios quiere que yo haga ahora lo que hago.

Dedicar mi trabajo para El, no para hablar de tonterías, de las experiencias más llamativas es que en un año conociera 12 conversos sin buscar a cada uno de ellos…y en la conversación con ellos yo sintiera una envidia profunda y que estuviera años luz de relacionarme con Dios.

Sobre su misión en este mundo, si vive la unidad de la fe en su trabajo y familia, el amor a la Virgen y otros hechos de interés en su vida, espérelos próximamente.

Sin embargo, como adelanto finalizo con la pregunta:  Podría decir Juan Manuel que su corazón es también tierra de María...

“Una tierra un poquito dura, siempre le pido transforma este corazón de piedra en un corazón tierno”.

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