La Corona de Adviento - primer domingo

01 de Diciembre 2019
 Padre Tadeo Albarracín
La Corona de Adviento - primer domingo
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La «Corona de Adviento» tiene como característica cuatro cirios, con ella queremos expresar la alegría del tiempo de preparación a la Navidad, la luz indica el camino, aleja el miedo y favorece la comunión. 

Jesucristo es la luz que ilumina el sentido de la existencia de cada hombre y mujer, al encender progresivamente los cuatro cirios, domingo tras domingo, indicamos nuestro acercamiento a la luz plena que comenzó a brillar entre los hombres en la primera Navidad.

Ier. DOMINGO 

1. Invocación inicial

Estando reunidos, uno de los miembros de la familia inicia la bendición entablando el siguiente diálogo con todos:

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu...

R. Como era en el principio...

 

2. Lectura del evangelio

Luego alguno hace la siguiente lectura

Del evangelio según san Mateo (24, 37-39a)

Dijo Jesús a sus discípulos: «Lo que pasó en tiempo de Noé, pasará cuando venga el Hijo del hombre. Porque en los días anteriores al diluvio la gente no pensaba sino en comer y beber y en casarse, hasta que Noé entró al arca. Y cuando menos pensaron, vino el diluvio y se los llevó a todos.» Palabra del Señor.

  

3. Reflexión 

Jesús recomienda a sus discípulos, despertarse a la fe, esto es, asumir la vida como proyecto de Dios para nosotros. En ocasiones pensamos en las cosas de Dios como algo lejano o extraño a nosotros mismos, sin embargo Dios se deja encontrar en las experiencias hondamente humanas de cada persona; pero no lo descubrimos quizá por andar absortos en lo cotidiano sin asumir con sentido crítico la historia personal y comunitaria.

 

4. Oración

En seguida, mientras se enciende el primer cirio, se dice la siguiente oración:

Encendemos, Señor, esta luz, como quien enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro de un amigo que llega. El ambiente muchas veces frívolo que nos rodea y la rutina, unidos a nuestra pereza y afán de comodidad, nos tienen como adormecidos. Queremos que la gracia del Adviento nos mantenga despiertos y vigilantes para descubrir tu presencia en cada acontecimiento de nuestra vida y acogerte con alegría porque eres tú quien ilumina el verdadero sentido de nuestra existencia ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

 

5. Conclusión

Para finalizar todos repiten: 

Jesús, ven en medio de nosotros.

Nosotros queremos preparar tu venida.

Nosotros te queremos recibir.

Nosotros esperamos que nos traigas tu luz, tu paz y tu amor. AMÉN

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