La memoria histórica de la Arquidiócesis

08 de Octubre 2018
La memoria histórica de la Arquidiócesis
A+ A-

¿Usted necesita saber dónde fue bautizado, dónde contrajo matrimonio, dónde “arreglar” una partida? Graciela Morales lleva diez y siete años dando respuesta a estas y otras muchas dudas.

Los archivos de la arquidiócesis de Bogotá no son cajas de documentos, son historia viva. En los sótanos del edificio de la Curia hay una sección que guarda y protege la memoria histórica, allí se encuentran los hermosos e invaluables libros de bautismos de las parroquias históricas como las Nieves o Santa Bárbara, en los cuales –como consecuencia de la separación social- hay un libro de bautismos para los españoles y otro para los indios. Deleite para algunos historiadores. La manera de escribir en ese entonces hace que en nuestros días sea necesario estudiar paleografía para traducir sin margen de duda los textos allí consignados.

También se custodian documentos recientes como los fallos sobre corrección de partidas, nulidades matrimoniales, separaciones y vetos. Los archivos de las Fundaciones Arquidiocesanas, diversas solicitudes y sus respuestas, las carpetas de los arzobispos metropolitanos…

En esta oficina, Graciela, que es la notaria auxiliar de la Delegación de Partidas (en cabeza del padre Canciller, Ricardo Pulido) soluciona las dudas sobre diferentes documentos eclesiásticos, en especial partidas de bautismo, que siguen siendo la principal fuente para probar identidad, ascendencia y descendencia, especialmente para acreditar derechos en procesos de sucesión, pensiones, uso de apellidos y nacionalidades.

Graciela Morales es una férrea santandereana que no se da por vencida, amable y cordial ya no “come cuento” y sus fallos se dan después de investigaciones precisas, a veces como Sherlock Holmes ha debido investigar más allá de lo habitual, ir a diferentes lugares, entrevistar testigos y sumergirse en intrincados procesos documentales para encontrar la verdad.

Con su sonrisa de siempre cuenta que hace poco tuvo una especial satisfacción, pues una familia había solicitado la nacionalidad italiana, pero no encontraban la partida de bautismo del abuelo. Graciela lo tomó como propio cuando todos abandonaron derrotados la búsqueda, los únicos datos no permitieron encontrar las partidas, tal vez no existían. Pero, con el olfato de sabueso que ha desarrollado en estos años y más allá de su deber, encontró la punta del ovillo y llegó hasta el anhelado archivo parroquial.

La familia fue citada a la cancillería para entregar el documento con el cual pudo acreditar sus derechos.

Desarrollo por San Pablo Multimedia