En fraternidad se vivió la I Jornada Mundial de los Pobres en Bogotá

20 de Noviembre 2017
 OAC - Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
En fraternidad se vivió la I Jornada Mundial de los Pobres en Bogotá
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Instituida por el papa Francisco con la carta apostólica “Misericordia et misera” al final del Jubileo extraordinario de la Misericordia, la Jornada Mundial de los pobres tiene como objetivo estimular a los creyentes para que dejen atrás la cultura del descarte y del derroche y empiecen a interiorizar la cultura del encuentro.

Con una Eucaristía en la Basílica menor de Nuestra Señora de Lourdes y un compartir con nuestros hermanos más necesitados de Venezuela, organizado por la arquidiócesis de Bogotá, la Conferencia Episcopal de Colombia, el Secretariado Nacional de Pastoral Social, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y el Banco de Alimentos, se celebró la I Jornada Mundial de los Pobres en Bogotá. 

Monseñor Juan Espinoza Jiménez, secretario general del CELAM presidió la eucaristía, e invitó a todos los presentes durante la homilía a no ser indiferentes: “queridos hermanos que esta jornada no nos deje indiferentes, esta jornada nos debe sensibilizar. No basta con celebrar una eucaristía, no basta con dar hoy un poco de alimento, no podemos quedarnos tranquilos con estos gestos, aunque son bellos no cumplen con todo lo que podemos hacer por el pobre, necesitamos estar cerca de ellos, comprenderlos, animarlos, compartir esa realidad que están viviendo”.

Después de terminar la celebración eucarística, monseñor Jaime Mancera, vicario para la dimensión social de la arquidiócesis de Bogotá, con unas palabras entregó un mensaje de solidaridad a nuestros hermanos venezolanos, “Por medio de esta Jornada mundial de los Pobres, queremos expresar nuestra solidaridad y cercanía con nuestros hermanos venezolanos, con el drama humanitario por el que están pasando, y la incertidumbre del futuro de su país. Es por eso que hemos venido invitándolos en estos días a esta eucaristía y este compartir”. 

Además, monseñor Mancera los invitó a ingresar al salón parroquial, donde con música característica del país vecino, fueron recibidos fraternalmente por el equipo de la arquidiócesis de Bogotá y la Pastoral Social. En ese afectuoso compartir recibieron una arepa venezolana y un mercado por parte del Banco de Alimentos de Bogotá. 

De esta manera se celebró la I Jornada Mundial de los Pobres en Bogotá, en un ambiente de hermandad, de compromiso y animando a todas las personas, a apoyar a los pobres como signo de fraternidad, experimentando la ternura y la misericordia del Señor, siendo solidarios con los menos favorecidos.

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