Pastoral funeraria, activa y misericordiosa

22 de Septiembre 2017
 Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, OAC - Bogotá
Pastoral funeraria, activa y misericordiosa
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En algunas parroquias bogotanas, donde es activo el servicio funerario, como por ejemplo en Cristo Rey, al norte de Bogotá, la Arquidiócesis va más allá de las exequias. Se brinda un acompañamiento espiritual a las familias en el proceso del dolor, se les escucha, se asiste y se ora con ellos.

En la parroquia de Cristo Rey, se llevan a cabo, un promedio de 36 exequias por semana, por las dos funerarias que allí operan. Aquí, además de las honras fúnebres, se acompaña a la familia, se ora con ellos y se explica más a fondo el sentido de la Resurrección, aliviando su dolor y creando esperanza.

La Iglesia, presencia viva en aquellos que sufren

En esta parroquia la Iglesia se hace presente con los dolientes, los que están angustiados y están sufriendo por la partida de un ser querido. No se limita entonces solo al sacramental, sino se trabaja a través de la pastoral funeraria, en un acompañamiento integral. Se habla con ellos, se les escucha, son acogidos y se les transmite amor y misericordia.

No solo los sacerdotes se encuentran activos y participan en esta labor, también muchos laicos colaboran; visitan las capillas, a las familias, los acompañan en la novena, con un material nuevo que logra aminorar el dolor y entender más la partida de un ser querido.

A continuación, entrevista con el padre Wallace Zanon, de Brasil, adscrito a la arquidiócesis de Bogotá, y quien colabora con la pastoral funeraria en la parroquia Cristo Rey:

 La cremación es lícita y las cenizas deben conservarse en un lugar sagrado

Cabe recordar que en el 2016, El Vaticano presentó un documento en el que se prohíben algunas prácticas entre los católicos, como la conservación de las cenizas en el hogar, esparcir las cenizas del difunto en el mar o usarlas para confeccionar recuerdos.

La Iglesia católica estableció sobre la cremación lo siguiente: “cuando razones de tipo higiénicas, económicas o sociales lleven a optar por la cremación, ésta no debe ser contraria a la voluntad expresa o razonablemente presunta del fiel difunto, la Iglesia no ve razones doctrinales para evitar esta práctica, ya que la cremación del cadáver no toca el alma” ni tampoco niega “la doctrina cristiana sobre la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo”.

El texto precisa que la Iglesia “sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, porque con ella se demuestra un mayor aprecio por los difuntos; sin embargo, la cremación no está prohibida a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana”.

Las cenizas, precisa el texto, “deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente”.

Ceremonia de cremación

Por esta razón, la parroquia Cristo Rey, a través de la pastoral funeraria, realiza una liturgia de la palabra especial ante las cenizas, cuando se efectúa cremación en lugar de la sepultura del cuerpo.

Es fundamental que las personas entiendan que este rito es importante para  participar de esta manera en la entrega al Señor del ser querido. Es una celebración catequética, que no dura más de veinte minutos, y que se debe hacer y no omitirse, antes de dejar los restos en un cenizario.

A continuación, entrevista, con el diácono permanente Guillermo Cardozo Díaz, quien realiza la liturgia de la palabra ante las cenizas, en la parroquia Cristo Rey:

 

 

 

Fuente: OAC

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