Ser sacerdote es llegar a ser otro Cristo en la tierra: Padre Jaime Reina Pardo

21 de Julio 2017
 OAC - Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Ser sacerdote es llegar a ser otro Cristo en la tierra: Padre Jaime Reina Pardo
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Desde la comodidad de su apartamento, el sacerdote emérito Jaime Reina Pardo, nos compartió algunos de los momentos más trascendentales en su historia de vida pastoral. 

El padre Jaime Reina Pardo, nació en Fosca (Cundinamarca), el 13 de octubre de 1932, del hogar conformado por Noé de Jesús Reina y María Hortensia Pardo. A los 11 años ingresó a la Escuela Apostólica San Benito, fundada por monseñor Ismael Perdomo Borrero, ubicada en Sibaté (Cundinamarca).  En el año 1948 se trasladó a Bogotá al Seminario Menor, pero por la difícil situación económica de su familia tuvo que retirarse. De esta manera, se desplazó a Ibagué, en donde terminó sus estudios de filosofía y teología en el Seminario Mayor de Ibagué y fue ordenado el 27 de octubre de 1957, por monseñor Arturo Duque Villegas.

 

Trayectoria

Con gran satisfacción, el padre Reina, comenta su trayectoria de vida pastoral. Luego de ser ordenado ofreció su ministerio a la arquidiócesis de Ibagué, donde estuvo seis años. En 1963 arriba a Bogotá por mandato de monseñor Rubén Isaza Restrepo, arzobispo coadjutor de Bogotá, a la parroquia de San José de Fontibón, pero cuando fue nombrado como capellán del hospital San José en el año 1965, el padre Reina sintió que su vida pastoral cambió totalmente: “Yo me enamoré del oficio del ministerio allá en el hospital San José. No me atreví a irme del hospital, por el temor de que un enfermo necesitara los auxilios espirituales y por eso el tiempo que estuve de capellán permanecí consagrado allá”.

Años después llega como párroco a Fosca, su pueblo natal. “Fue una bendición estar allí, me dediqué más de lleno a los fieles y el cumplimiento del ministerio sacerdotal. Me impresionó como me saludaron de rodillas y besándome las manos cuando llegué, me hicieron sentir sacerdote”, comenta el padre Reina.

En 1967... monseñor Isaza envía al padre Reina al sector de Ricaurte en Bogotá, dónde la comunidad solicitaba una iglesia. De esta manera, crea la parroquia de San Roque y el colegio que lleva el mismo nombre. Allí, estuvo entregado totalmente al servicio de la comunidad, “Después de que monseñor Rubén Isaza Restrepo fuera nombrado arzobispo de Cartagena, yo me quedé y dije éste es un anhelo del Obispo y de la comunidad y luché para construir la parroquia, la casa cural y el colegio San Roque”. 

 

Sacerdote emérito

Luego de salir de la parroquia de San Roque, el padre Reina fue enviado en 1997 al municipio de La Calera donde estuvo cuatro años como párroco. Posteriormente fue nombrado administrador parroquial en la parroquia de las Aguas hasta el año 2008 cuando cumplió la edad para ser emérito.

Como sacerdote emérito, colaboró en la parroquia de las Nieves, de Cristo Rey y el Buen Consejo. Luego estuvo cuatro años en la Basílica de Nuestra Señora de Lourdes, donde realizaba confesiones y varias eucaristías a diario. Actualmente se desplaza todos los martes a la parroquia Santa Marta, en donde dedica varias horas al sacramento de la confesión. 

Después de 51 años de sacerdocio, el padre Jaime Reina, pasa sus días llenos de paz y tranquilidad en su apartamento. Luego de tantos años al servicio de la comunidad agradece a Dios por haberlo llamado, a través del sacerdocio, a ser otro Cristo en la tierra. 

 

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